CAPÍTULO 68 AMOR Y REDENCIÓN
Kereem…
El día había empezado igual que todos los últimos meses: temprano, con la sala del consejo llena de ministros por las mañanas, y la voz de Emré con la firmeza que había adoptado últimamente sabiendo que el poder no se sostiene solo con fuerza, sino con estrategia, y por las tardes con un montón de trabajo acumulado que muchos días me saltaba, con la excusa de que tenía que atender a mi mujer.
Había pasado casi seis meses desde la boda, y Arabia se mantenía f