CAPÍTULO 60 AMOR Y REDENCIÓN
Zahar…
Los días que siguieron fueron una mezcla extraña entre vértigo y calma aparente. Todo estaba perfectamente organizado: los ensayos, las confirmaciones de asistencia, la seguridad reforzada en cada rincón del palacio y yo sabía que detrás de cada detalle había manos invisibles trabajando sin descanso, pero, sobre todo, estaba él.
—Solo falta una semana… —me giré hacia Janna mientras me dolió el estómago y asentí forzando una sonrisa.
—Lo sé… llevo los días en