—¿Quieres ir a cenar? Creo que esta reunión fue demasiada… —Kereem negó hacia Emré.
—No… tengo asuntos.
—¿asuntos? —Kereem se giró hacia Emré.
—¿No tienes dónde quedarte acaso?
—Claro que sí, hermano, pero…
—Pero qué, Emré… ¿Qué quieres saber? —Emré se puso serio y Asad estaba alerta cuando ambos estaban en el sótano mientras sus hombres estaban alrededor.
—¿Ella está aquí? ¿Contigo? —Kereem achicó los ojos.
—Está conmigo… si…
Emré tomó el aire, abrió la boca, pero la volvió a cerrar.
—Kereem…