Zahar…
Cuando salí de la sala con Víctor, todo parecía moverse más deprisa. El aire era más denso. La gente caminaba con prisa, y yo… yo apenas podía mantener el paso sin sentir que todo podía colapsar en cualquier momento.
Milo caminaba a mi lado con el teléfono en la mano, hablando con alguien en clave. Parecía otro. Su voz era más grave, sus órdenes más secas. Ese no era el Milo que me ayudaba con los entrenamientos o me regalaba café cuando no podía dormir. Este era un soldado. Uno de verda