Zahar…
Esperar duele. Pero esperar sin señales era una tortura silenciosa.
Las horas empezaron a volverse iguales. Me despertaba temprano, aunque no podía dormir. Caminaba por la base como un fantasma con uniforme americano, con el cabello trenzado y los ojos secos de tanto llorar cuando las luces se apagaban.
Kereem seguía desaparecido.
No había mensajes, ni pistas nuevas. Solo informes sueltos, rumores que no llevaban a nada. Como si el mundo entero decidiera olvidarse de él, pero yo no podía