CAPÍTULO 47 AMOR Y REDENCIÓN
Zahar…
Desperté con una punzada aguda en el costado, como si el fuego me atravesara por dentro.
El lugar era oscuro, gélido, sin ventanas, con paredes de cemento agrietado y una única luz fluorescente que parpadeaba sobre mi cabeza. El olor era una mezcla entre, óxido y carne congelada que me desagradó al segundo.
No sabía cuánto tiempo había pasado.
Lo último que recordaba era la sangre caliente en mi vientre, las balas silbando a mi alrededor, y la voz de Kereem gr