CAPÍTULO 44 AMOR Y REDENCIÓN
Kereem…
Pasaron dos días en ese maldito barco.
Dos días donde el mar parecía un espejo que ocultaba un infierno bajo la superficie. Dos días donde todo lucía demasiado tranquilo… como la calma asesina que precede a la masacre.
Zahar dormía a ratos, abrazada a mí cuando el balanceo la dejaba. Asad estaba siempre alerta, apoyado en el muslo y los ojos clavados en el horizonte y Kendra… era otra historia.
No hablaba mucho, y cuando lo hacía, su tono era medido, casi sua