CAPÍTULO 43 AMOR Y REDENCIÓN
Kereem…
La oscuridad tenía un nuevo significado.
Después de atravesar el infierno del túnel y sobrevivir al ataque que casi nos arranca el alma, nos movimos como sombras a través de callejones en ruinas, hasta que Asad nos indicó un desvío seguro hacia un pequeño muelle comercial clausurado. El lugar estaba casi invisible entre grúas oxidadas y contenedores apilados como esqueletos.
Un hombre nos esperaba allí, solo, encapuchado y fumando un cigarro que se consumía