Kereem…
—¿Cómo va el traslado? —Asad se levantó.
Teníamos al menos dos horas reunidos, literalmente estaba comenzando su trabajo desde otro punto como ministro y esta semana había tenido a tres guardaespaldas diferentes caminando a mi lado.
Decir que me sentía incómodo, no era del todo mentira, pero necesitaba familiarizarme con los cambios, porque necesitaba a Asad frente a toda la seguridad, y eso era innegociable.
—Dentro de unos tres días, sería un hecho.
Asentí.
Tal vez mañana o pasado vis