CAPÍTULO 39 AMOR Y REDENCIÓN
Zahar…
El sonido de su respiración aún golpeaba mi oído cuando caímos sobre la cama, entre las sábanas revueltas y el eco de nuestras pieles aún calientes. La oscuridad del cuarto nos envolvía como un pacto silencioso. Kereem me tenía entre sus brazos, como si el mundo pudiera colapsar allá afuera y él solo necesitara que yo siguiera ahí, respirando contra su pecho.
Su brazo cruzaba mi vientre, su pecho desnudo subía y bajaba contra mi espalda, y su boca me rozaba e