CAPÍTULO 38 AMOR Y REDENCIÓN
Kereem…
Lo que dijo en sus labios, mi nombre en su boca y sus dedos entrelazados con los míos fue como si el tiempo se detuviera justo ahí.
No fue solo su voz, fue la manera en la que me lo dijo. La forma en la que me miró, como si el resto del mundo ya no tuviera peso. Como si, entre tanto caos, ella acabara de trazar una línea en el suelo… del lado correcto.
El mío.
Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente. El deseo me golpeó como una descarga eléctrica brutal.
No s