CAPÍTULO 37 AMOR Y VENGANZA
Zahar…
Miré el GPS, tenía el arma preparada y, como lo había predicho Asad, en un punto de millas, como mostró la indicación, una camioneta estrelló la nuestra con fuerza, haciendo que nuestros cuerpos se estrellaran el uno contra el otro.
El sonido sordo inundó mis sentidos, y luego, comenzaron a disparar.
Mi cuerpo sintió un dolor profundo ante el choque, estaban pegando varias veces al vidrio cuando grité a Víctor.
—¡Agáchate!
El sonido metálico de los impactos era