Terceros…
Naim se recostó en el asiento de su auto mientras la brisa cálida del desierto comenzaba a colarse por las ventanas ligeramente abiertas. El palacio desaparecía en el horizonte mientras su mente seguía trabajando a mil por hora. La noticia de que Kereem y esa put@ estaban juntos, solo añadía más piezas a su plan, más oportunidades para desestabilizar todo lo que Kereem consideraba seguro.
Sacó su teléfono y revisó el mensaje encriptado que había recibido de su contacto en Rusia. Las t