Zahar.
El sonido del vaso chocando con la mesa resonó en mis oídos, arrastrándome de vuelta a la realidad. Observé a Kereem mientras se servía un trago, mientras la tensión en su cuerpo era evidente en cada movimiento. Mi corazón comenzó a latir más rápido, y una sensación de inquietud se instaló en mi estómago.
Estaba hablando con Lidia, ella me preguntaba cómo había sido la noche, así que sonreí de pura ironía, cuando ella no se imaginaba lo que había pasado.
Estaba segura de que en este punt