Zahar.
Las palabras de Víctor resonaron en mi mente como un eco que me distorsionó los sentidos. Definitivamente, no había estado preparada para esto.
Recordé los días en los que el amor no era más que un juego peligroso, donde confiar en alguien significaba exponerse a la traición. Había aprendido a construir murallas alrededor desde niña, a mantener a raya cualquier atisbo de vulnerabilidad.
No era solo Víctor, había sido diseñada para rechazar este tipo de cosas, y a veces me preguntaba si l