UN JEFE CELOSO (II)
Elara salió del salón del banquete, maldiciendo a Nathaniel por ser un estúpido. Había aceptado bailar con Zayd simplemente por no avergonzarlo. Y él, en cambio, la trataba como si deliberadamente hubiera buscado bailar con el empresario.
De repente, su muñeca fue agarrada con fuerza y se giró solo para encontrar la mirada enojada de Nathaniel.
―Suéltame ―exigió forcejeando con él.
―No intentes hacer un espectáculo y sígueme. ―gruño.
Antes de que Elara pudiera negarse ya est