FIESTA DEL HOSPITAL
La habitación estaba bañada con la suave luz de las lámparas. Naomi se giró lentamente hacia Daniel, su vestido abrazaba cada curva de su cuerpo, destacando su figura con elegancia y un toque de sensualidad.
―¿Cómo me veo? ―le preguntó a su marido, con un brillo de expectativa en los ojos.
Daniel sintió un nudo en la garganta. Ante él, Naomi era la encarnación de la belleza y la sensualidad, una visión que lo dejaba sin aliento.
―Joder, nena… ―murmuró, incapaz de encontrar l