ENAMORADA DE ÉL (+18)
Nathaniel deslizó sus manos por la figura de Elara y acunó sus nalgas y en un movimiento rápido la cargo, ella gimió por la sorpresa y luego ambos se dirigieron a la habitación principal. Ninguno de los dos rompió el beso, sus lenguas seguían jugando y pequeños gemidos de placer brotaban de Elara.
Nathaniel la dejó caer en la cama y ella le dio una mirada que él estaba seguro jamás olvidaría.
―Nat, por favor… ―ella suplicó contoneándose y jugando con sus pechos a través