BAJO SU HECHIZO (+18)
―Por favor, no te detengas.
Nathaniel subió a través de su cuerpo y acuno su rostro para mirarla a los ojos.
―Nada me haría detenerme ―dijo con voz ronca ―No tienes idea de lo mucho que te deseo Elara.
Ella sonrió y jugo con su cabello.
―Tómame. ―susurro, rodeando sus caderas.
Nathaniel movió sus caderas y deslizo dentro de ella, con su boca rozando sus labios. Había sido el único hombre en la vida de Elara, el único que había sentido su coño apretarse por primera vez