AVIÓN PRIVADO.
AVIÓN PRIVADO.
Elara observó el pequeño aeródromo con el ceño fruncido, claramente desconcertada.
―Oye, ¿esto qué es? No parece el aeropuerto de siempre.
Nathaniel se inclinó hacia ella y le regaló una de esas sonrisas que siempre le revolvían todo por dentro.
―Vamos a volar en privado esta vez.
Elara levanto una ceja.
― ¿Privado? Eso suena... excesivo, ¿no cree?
Nathaniel le hizo un guiño y luego le apretó la nariz.
―Es más cómodo y, además, sin ojos curiosos, ¿qué más podemos pedir?
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