INFORMES PERDIDOS.
INFORMES PERDIDOS.
Elara, con paso apresurado y la respiración ligeramente agitada, cruzó el umbral de la empresa. Había llegado tarde, un hecho inusual para ella, especialmente en un día tan crucial. La noche anterior, había estado trabajando hasta tarde con Nathaniel en el nuevo proyecto.
―Buenos días ―saludo a los dos guardias de seguridad.
No hubo respuesta, solo miradas. Algunas de los hombres eran intensas, demasiado directas, cargadas de una codicia que no podía descifrar. Las mujeres,