ENCUENTRO PREDESTINADO.
ENCUENTRO PREDESTINADO.
Nathaniel apenas había bajado de su Aston Martin, cuando los abogados de su empresa lo esperaban en el vestíbulo del imponente edificio de cristal y acero.
―Buenos días, señor Cross ―saludó White, el abogado principal.
―Buenos días, White ―respondió Nathaniel, su expresión seria y los ojos escudriñando al hombre frente a él. ―¿Traes buenas noticias?
La pausa antes de la respuesta de White fue suficiente para tensar aún más el ambiente.
―Me temo que no, señor Cross. L