HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 8. Entre risas y amenazas
HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 8. Entre risas y amenazas
La cena transcurría en un ambiente cálido y relajado, algo que Mikhail no recordaba haber sentido en mucho tiempo. Su madre, por supuesto, no podía dejar pasar la oportunidad de lanzar preguntas indiscretas. Karina, sentada frente a él, notaba cómo la mujer le lanzaba miradas curiosas desde el otro lado de la mesa, y, aunque trataba de contener la risa, no podía evitar disfrutar de la incomodidad evidente del señor magnate.
—Entonces, querid