HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 9. Un antro de perversión
HERIDAS PERFECTAS. CAPÍTULO 9. Un antro de perversión
Mikhail observaba su reflejo en el espejo, todavía sin creer que había accedido a la idea de Karina para la noche. Se había puesto ropa casual, como ella había pedido: camisa blanca, jeans oscuros, chaqueta de cuero, cara de mafioso empedernido
Sin embargo esa mujer era extremadamente peligrosa, y él no podía sacarse de la cabeza la idea de que terminaría en algún antro extraño. ¿Por qué otra razón le habría dicho que se vistiera sexy?
Karin