Mundo ficciónIniciar sesiónSerena solía ser una de las actrices más famosas de Hollywood, hasta que un escándalo le arrebató todo, dejándole no solo inmensas cicatrices a su corazón, sino también una reputación por los suelos y la responsabilidad de otra vida sobre sobre sus hombros. A cuatro años de irse a la ruina, no le queda más remedio que aceptar papeles humillantes en series de poca monta donde actrices mediocres se desquitan con ella por su falta de éxito. Sumado a eso, su cada vez más precaria situación económica apenas le permite mantener a su nena de tres años, la lleva aceptar cualquier trabajo que pueda encontrar, incluso aunque venga de él. Y por él nos referimos a uno de los hombres más crueles a quien Serena podría conocer en su vida. Grayson Blackwell le ofrece el mundo de nuevo, la fama de nuevo, a cambio de algo que ella no puede darle de ninguna manera. Enamorarse de él será casi tan doloroso como descubrir que tiene una agenda oculta, una en la que planea destruirla aun más de lo que ya lo está. Pero nada será tan terrible como saber que él es el culpable de la muerte de la persona que más amaba en el mundo. A veces la venganza es la que es ciega y el amor le devuelve la vista. Y a veces también es demasiado tarde para eso... ¿o no?
Leer másJOANA
E lá estava eu no Aeroporto de Congonhas. Sozinha. Foi difícil me deparar com casais apaixonados viajando juntos. Dois pombinhos arrulhavam bem na minha frente e atrasavam o andamento da fila de despacho de bagagens. Eles não conseguiam desgrudar as mãos (e bocas) um do outro e se esqueciam de empurrar as malas quando a fila avançava. O homem era um pouco mais alto. Então, todas as vezes que a mulher levantava o olhar para encará-lo, seus olhos brilhavam intensamente. Seu sorriso era aberto, sincero, feliz. Eu não queria invejar a alegria deles, mas era inevitável. O namorado dela não me atraía, preciso deixar isso bem claro. Até que ele era bonitinho, mas a beleza aqui não era a principal questão. Eu queria olhar para alguém da mesma maneira. Ter esse olhar apaixonado de volta estaria incluído no pacote, obviamente.
Quero alguém que seja perfeito para mim e que me faça ficar com essa mesma cara de boba. Sabe aquela falta de ar ao ouvir a voz dele ao telefone? Pois é... É disso que eu estou falando. Quero dar um longo suspiro ao receber uma mensagem inesperada no celular. Ahhhh, o encantamento dos pequenos detalhes! Imagino o som da risada dele preenchendo o ambiente por algo bobo que passou na televisão. Esse cara deve ser espetacular! E morro de saudades dele. Estranho esse sentimento... Sinto saudades de alguém que ainda não conheci. É uma sensação louca de que minha alma o conhece e que no momento em que eu o vir, vou reconhecê-lo. E essa saudade tem aumentado bastante nos últimos tempos. Carência? Pode ser. Mas, sei lá, é algo diferente, entende? Eu sinto falta dele e nem mesmo sei quem ele é. Ou se existe nesse mesmo planeta que habito. Desconfio, inclusive, que ele possa ser um E.T.
Ai, ai... Ficar de bobeira em casa sem fazer nada dá nisso. Assistir aos filmes melosos da Netflix e me colocar no lugar da protagonista não está me fazendo bem. Sem contar com a leitura sucessiva de romances. Preciso arrumar um emprego assim que voltar dessa viagem. Urgente! Esse tal de “ócio criativo” só está me fazendo inventar caras que existem apenas na minha cabeça.
Olha lá o casalzinho atrasando a fila de novo! Atrasos... Sempre detestei chegar atrasada em qualquer compromisso. Sou daquelas que precisa chegar pelo menos quinze minutos antes da hora marcada. Senti meu coração acelerar de repente... E se eu estiver atrasada na vida dele? E se aquele olhar que eu tanto quero receber já estiver sendo direcionado para outra?
Chega, Joana! Pare agora mesmo de pensar tanta idiotice!
Finalmente a atendente da companhia aérea me chamou.
— Cartão de embarque e identidade, por favor. Somente essa mala para despachar?
Após as tradicionais perguntas sobre materiais eletrônicos e outros itens na mala, ela me devolveu os documentos e caminhei calmamente para o embarque. Aproveitei para olhar todos em volta. Não é possível que eu seja a única pessoa de São Paulo viajando sozinha! Corrigindo: acompanhavam-me na solidão os executivos usando ternos elegantes, mesmo em pleno calor do mês de janeiro, que olhavam seus notebooks e celulares simultaneamente. Praticamente todo o resto estava acompanhado. Usavam roupas leves e coloridas, com expressões ansiosas para aproveitar as férias de verão. Uma tremenda sensação de abandono me fez m****r uma mensagem para o João Pedro.
Já estou com saudades, maninho!
Assim que o avião pousar em Salvador te aviso.
P.S. Que saco viajar sozinha e não ter com quem falar!
A resposta chegou de forma quase imediata.
Eu não estou com a mínima saudade de você, Joana.
Quer parar de ser trouxa?
E não me mande fotos antes de melhorar essa cor de fantasma.
Ah, e o principal: pegue um cara diferente por dia!
Típica mensagem do meu irmão. Dei uma risada alta e, claro, acabei atraindo olhares. Mas foi por pouco tempo, já que anunciaram o voo. Muito bem, Joana Chaves. Como disse o filósofo João Pedro Chaves, largue de ser trouxa e entre nesse avião. Bahia, aqui vou eu!
UN ESPOSO DE REEMPLAZO. EPÍLOGOEl viaje de regreso a Varna estaba siendo más largo de lo esperado. Irina conducía mientras Konstantine, sentado a su lado, tarareaba una melodía que ella no reconocía. Comandante estaba en el asiento trasero, con la cabeza apoyada en uno de sus juguetes, claramente encantado con el paseo.—¿Siempre cantas canciones que nadie conoce? —preguntó Irina, girando un momento para mirarlo con una ceja arqueada.—Claro, son exclusivas. Me las invento sobre la marcha —respondió él con una sonrisa amplia, disfrutando de la ligera brisa que entraba por la ventana.—Entonces deberías considerar un cambio de carrera. Tal vez cantante… o poeta.—¿Crees que me contratarían? —preguntó, fingiendo interés.—No lo sé, pero te haré una oferta especial por sesiones nocturnas.Ambos rieron mientras el coche seguía avanzando por la carretera, pero cuando finalmente llegaron a Varna, Konstantine no pudo evitar un suspiro profundo. Era un lugar que conocía bien, pero esta vez t
UN ESPOSO DE REEMPLAZO. CAPÍTULO 36. Un día libre… y toda una vidaLa luz del mediodía caía con fuerza sobre la villa cuando el barco atracó en el pequeño muelle. Irina, aún descalza y con los restos de la noche enredados en el cabello, bajó al puerto con una sonrisa cansada; y Konstantine la miraba con esa expresión de ternura y devoción que, aunque trataba de disimularla, siempre lo traicionaba. ¡Vaya que entre Comandante y él, uno al lado del otro, no se sabía cuál movería más la cola!Y por supuesto que Comandante los esperaba en la puerta, listo para todas las aventuras del día ¡porque él sí que había dormido bien! Apenas cruzaron la entrada, el pastor belga saltó hacia ellos, casi tumbándolos en su entusiasmo.—¡Ya, ya! —rio Irina, agachándose para acariciarlo mientras Konstantine observaba la escena con una sonrisa.—Pobre, estaba solito —dijo él cruzándose de brazos—. Me siento culpable porque se haya quedado tanto tiempo solito.Irina le lanzó una mirada divertida.—Bueno, al
UN ESPOSO DE REEMPLAZO. CAPÍTULO 35. Un torbellino en alta mar¿A quién demonios creía que engañaba? Irina apretó los puños mientras su corazón se aceleraba. Estaba enamorada de aquel idiota hasta los huesos, había pasado todo un año tratando de recuperarse de él y bastaba tenerlo delante para que se le alborotaran hasta los pensamientos otra vez.Sintió su boca impactando contra la suya de una forma que era imposible de evitar. La lengua de Konstantine salió a provocarla y ella, que casi no le tenía ganas, con énfasis en “casi”, le rodeó el cuello con las manos para atraerlo contra su cuerpo.Aquel beso se llenó de urgencia y de todas esas malditas emociones contenidas durante tanto tiempo. Irina sintió cómo las manos de Konstantine recorrían su espalda, pegándola a él mientras hacía surcos feroces y hambrientos sobre su piel. La brisa marina los envolvía, fresca y salada, pero el calor que emanaba de sus cuerpos hacía que todo a su alrededor pareciera lejano, insignificante.Konstan
UN ESPOSO DE REEMPLAZO. CAPÍTULO 34. Un libro abierto.Irina hizo una mueca porque no podía imaginar una muerte peor a que a alguien se lo comieran los cocodrilos, pero al final Mera no era para nada una buena persona y lo había demostrado de la peor manera.—¿Volviste a poner las señales después? —le preguntó y él asintió.—¡Con una botella de Whisky para aguantar pero con una sonrisa en mi rostro! —declaró él—. Y luego estuve durmiendo dos días. ¡Eran señales muy pesadas!Irina rio entre dientes y luego negó para sí misma porque él tenía que haber sacado su lado más retorcido como para estar contándole aquello y que a ella no le importara para nada.Por fin cuando estuvieron a suficiente distancia de la costa, Konstantine detuvo el barco y aquella cita se volvió una cena sencilla pero encantadora: una pequeña mesa montada en la cubierta, con una botella de vino tinto y un par de platos de comida mediterránea que Konstantine había preparado.Irina lo miraba con algo de asombro mientr
Último capítulo