UN ESPOSO DE REEMPLAZO. CAPÍTULO 33. Un hombre desempleado.
UN ESPOSO DE REEMPLAZO. CAPÍTULO 33. Un hombre desempleado.
Konstantine le sujetó las muñecas, porque la verdad era que la revista no hacía daño, pero la conocía lo suficiente como para saber que de alguna manera, le estaba rompiendo de nuevo el corazón.
—Sí lo hice por ti, Irina. Todo esto, todo lo que he pasado, lo hice por ti. Porque te amo. Nunca he dejado de amarte.
—¿Y por qué no me lo dijiste? ¡¿Por qué no me dijiste lo que ibas a hacer, o que estabas preso?!
—¡Porque no quería poner eso