¿Cómo era posible que nunca se cansara de mirarla? No era el tipo de mujer que entraba en una habitación pavoneándose y deslumbraba a todos con su belleza arrebatadora. Era mucho más sutil. Tan dulce y femenina, pero a la vez fuerte. Linda y atrevida, casi inocente, hasta que abría la boca y soltaba una buena dosis de actitud. Habían llegado tan lejos en tan poco tiempo, y él podía admitir que su presencia en su vida lo había cambiado. Lo había convertido en un mejor hombre, incluso cuando no q