La familiar opresión en la ingle lo enfureció, pues había pasado media noche en una ducha fría después de volver a verla por primera vez desde su viaje a Atlantic City, y su deseo por ella se negaba a disminuir. Le indignaba seguir deseándola con tanta intensidad. Tampoco tenía sentido después de cómo le había hablado y se había marchado. Quería irse y darle la espalda sin pensarlo dos veces, algo que había logrado hacer con todas las demás mujeres que había conocido. No quería que ella fuera d