Susan parpadeó, su enfado momentáneamente reemplazado por la confusión. —¿Qué?
Él esbozó una leve sonrisa, casi burlona. —Dijiste que interrumpí tu cita. Y tengo que decir que te ves... deslumbrante. Sería una pena que todo ese esfuerzo se desperdiciara, ¿no crees?
Susan abrió la boca para responder, pero no le salieron las palabras. La intensidad de su mirada era abrumadora, nublando sus pensamientos, y sintió que vacilaba.
—Hagamos un trato —murmuró Leo, bajando la voz—. Me dejas invitarte a