— Damon, no estoy entendiendo nada. — dice asustada.
— ¡Claro que lo sabes! — vocifero — Me molesta que este órgano que tengo en el pecho empiece a latir cuando te tengo cerca, me fastidia sonreír por tus ocurrencias, me atormenta cuando logro dormir entre tus brazos. Tú me estás manipulando.
— ¿Eres imbécil o te la das? — me desafía con la mirada — ¡No tengo la maldita culpa que yo te guste más de lo que debería!
— ¡¿Te gusto?! — me exaspero.
Se queda callada.
— Habla de una puta vez. — estamp