Llegamos a nuestro destino, él me abre la puerta y me asegura que estará cuestionando la zona. Asiento y me adentro al establecimiento, en una de las mesas pegada al jardín botánico se encuentra Edelian Meyer bebiendo un batido de chocolate absorto en una llamada. Camino hacia su dirección y me siento enfrente de él mostrándole una sonrisa de oreja a oreja. Él se queda mudo, escucho como una voz masculina masculla su nombre repetidas veces pero él no reacciona.
— Hablamos luego. — corta la llam