Saca toallas húmedas y limpia mi sexo con delicadeza, como si pudiera marchitar el pétalo de una rosa. Me coloca la braga y me ayuda a poner el brasier, al terminar, deposita un beso en mi nuca haciendo que las piernas me tiemblen.
Me pongo el vestido que es perfectamente a mi medida, me arreglo el cabello agitándolo en el aire mientras que soy observada por él.
— Esta noche saldremos.
— ¿Para dónde? — frunzo el ceño.
— Hay un evento de la Bratva a la que debemos asistir, no te preocupes por n