El humo de la batalla se disipó lentamente sobre las cumbres de la Grieta del Dragón, dejando paso a un cielo azul y despejado que no se contemplaba en el norte desde hacía décadas.
En el Gran Salón de Granito de la fortaleza superior, donde antes resonaban las órdenes de guerra de Thorgrim y se practicaba la brujería del hielo, el fuego de tres enormes hogueras centrales iluminaba las caras cansadas de los vencedores y los vencidos. Las banderas de piel de oso de las tribus del norte habían si