Ocho años después de la transmutación del Valle del Nuevo Sol, la Gran Alianza florecía como la era más próspera y pacífica en la historia escrita del continente.
Las antiguas cicatrices de la guerra y la marginación habían dado paso a una sociedad donde el origen no definía el destino de ningún habitante. En las provincias unificadas, las escuelas de instrucción militar y las academias de artes místicas formaban a jóvenes de MoonBlood, Obsidian y del pacificado Norte bajo una misma premisa: la