Mundo ficciónIniciar sesiónEl Gran Salón del Palacio Real parecía suspendido en un abismo de tensión sofocante.
Los nobles del consejo permanecían petrificados en sus asientos de roble, mirando aterrados la estampa impensable de la mujer que la historia de la manada había dado por muerta. El destello dorado que emanaba de la espalda de Kaelia y la inconfundible impronta del linaje real en los rostros de Ares y Freya no dejaban







