El aire en el desfiladero de los Pinos Negros era tan denso que parecía crujir bajo el peso del frío y la muerte inminente.
Las crestas rocosas, erizadas de pinos milenarios cubiertos por gruesas capas de nieve, flanqueaban la garganta natural por donde discurría el único paso directo desde las tierras del norte hacia el corazón del Territorio Obsidian. Era un terreno traicionero, donde un paso en falso significaba despeñarse cientos de metros hacia los abismos de piedra.
Kaelia permanecía inmó