Capítulo 80

Cuando llegué a los vestidores para disputar las semifinales del Grand Slam, encontré a Gina Ferreti llorando sin consuelo, embozada en sus hombros, cubriéndose con la toalla. Su entrenadora le acariciaba los pelos. Mi amiga lloraba a gritos.

-¿Qué pasa, Gina?-, me arrodillé a sus pies, tomando sus manos.

-Evand me ganó, no pude vencerla-, se me abrazó llorando, alterada, muy afectada.

-Ya habrá otra ocasión que le ganes, amiga-, me contagié de su llanto.

-Fue injusto, dijo la entrenado
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