La rueda de prensa fue otra vez caótica, con empujones, gritos y muchos micrófonos, celulares y cámaras amontonadas frente a mis ojos. Yo parpadeaba admirada.
-Hice mi juego, Horvat fue una rival muy exigente-, decía tratando de hilvanar frases coherentes, pero no podía por el tumulto.
-¿Qué piensas de los desplantes de Evand?-, preguntó alguien.
-No me importa Evand, yo juego por divertirme-, insistía yo.
-Jugarás la final contra Evand ¿podrás ganarle?-, preguntó otro. Los periodistas ya