Capítulo 73: Derrumbe.
El Rolls-Royce Phantom avanzaba por las avenidas de Moscú como un ataúd con ruedas. Serguéi manejaba en silencio, sus manos callosas aferradas al volante de cuero mientras esquivaba escombros que aún manchaban la ciudad. Afuera, los escaparates comenzaban a renacer con joyas y pieles, las farolas doradas brillaban como promesas vacías. Pero Ivanka solo veía sombras. Recostada en la ventanilla, el cristal frío contra su sien, cerró los ojos.
Imágenes indeseadas golpearon con fuerza:
Sangre chorre