El viaje de regreso del departamento a la casa de Gael fue en silencio. Los guardaespaldas no preguntaron nada. Yo miraba por la ventana, sintiendo las palabras de Damian todavía resonando en mis oídos, pero ya no me hacían daño. Solo asco. Un asco profundo.
Al llegar, la casa estaba vacía y silenciosa. Gael aún no regresaba. Subí a la habitación, me quité la chaqueta y me dejé caer en la cama, exhausta. Fue entonces cuando mi teléfono vibró.
Un mensaje de Valeria.
Valeria: ¿Ya viste el periódi