Capítulo 8

El sonido constante de las teclas de la computadora se había vuelto monótono, casi relajante, pero mi mente no estaba en el trabajo. Desde que salí de la oficina de Aziel, mi cabeza estaba llena de pensamientos que no podía ordenar. Todo había comenzado de manera tan sencilla, con un informe que entregar, pero terminó siendo mucho más complicado de lo que había anticipado.

"Aziel"

No podía sacarlo de mi cabeza. Había algo en su mirada, en la forma en que me hablaba, que me desarmaba sin que yo
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