Finalmente terminamos y me levanté lo más rápido que pude.
—Hemos terminado. Regresaré a mi puesto, si tiene alguna otra duda puede hablarlo con la señora Regina.
Tomé mi portafolio y traté de caminar a la salida, pero antes de hacerlo su mano me tomó deteniéndome.
—Aguarda Ivanna.
Aziel no se apartó. Ni un centímetro. Estaba demasiado cerca. Sus ojos recorrieron mi rostro como si estuviera descifrando cada detalle, como si cada centímetro de mi piel tuviera un secreto que él ansiaba conocer