Volver a la oficina después del escándalo con mis padres fue una mezcla de alivio y rabia contenida. Necesitaba ocupar mi mente, sumergirme en el trabajo, en los números, en las estrategias, en lo que podía controlar. Lo otro... lo otro me desbordaba.
Mis padres no volvieron a dar declaraciones tras lo que hicieron. Supongo que alguien les dijo que ya habían cruzado demasiadas líneas. O quizás, por primera vez, sintieron vergüenza. No lo sé. No me interesa. Desde que tocaron a Ivanna y a Danae,