Al terminar la jornada el encargado del concesionario se acercó a ella dándole un sobre con una exuberante cantidad de dólares en efectivo.
- Este es tu pago, tuviste una excelente labor – le dijo mientras examinaba el iPhone que tenía en la mano y texteaba – nos vemos mañana, la hora de llegada es a las ocho de la mañana para salir a esta hora.
Ella miró el reloj que traía en la muñeca, era las apenas las veintiún horas, había estado allí solo seis horas, se sintió desorientada, aquello debí