Constanza
Después de hacer el amor como condenados a muerte, Damon me ayuda a alistarme. No le agrada la idea de que use bikini, pero tampoco me lo impide.
—Te ves hermosa, mi amor —me dice contento—. Es solo que odio que alguien más tenga que mirarte.
—Pero son mujeres.
—Las mujeres no son santas —masculla—. También pueden codiciar la belleza femenina.
No puedo evitar soltar una carcajada.
—Eso sonó muy profundo —digo riendo—. No sabía que también te daban celos las mujeres.
—Pues sí, claro que