Constanza
Al llegar a casa, lo primero que hago es lanzarme hacia Cillian, quien me besa con la misma desesperación que yo.
—Mmm… Si tengo que quedarme en casa para este saludo, lo haré con gusto —bromea mientras me alza en sus brazos—. Te extrañé, nena.
—Te extrañé más —le respondo, ilusionada.
—No, lo dudo mucho —se burla al voltear a ver a Damon, que espera detrás de mí con una sonrisa traviesa.
Me bajo de los brazos de Cillian y regreso junto a mi esposo, a quien beso con la misma pasión. ¿C