Constanza
Damon me toma con suavidad entre sus brazos y me lleva al baño para secarme el pelo. Sin decirme ni una sola palabra, me da besos y hace por mí el ritual que sigo cada noche.
—Te amo con mi vida —me susurra, haciéndome estremecer—. No importa cuántos problemas tengas, siempre estaré para consolarte.
—Gracias, mi amor —sonrío—. No sabes cuánto necesitaba que vinieras. Solo tú me haces sentir mejor.
Por desgracia, así es. Mi estúpido corazón volvió a anclarse a alguien, pero por alguna r