Capítulo 99. La llamada a medias.
Camila abrió los ojos. La cama estaba vacía. Las sábanas blancas estaban revueltas. El lado derecho del colchón estaba frío. Se estiró. Sus músculos protestaron de inmediato.
Un tirón sordo en los muslos y en la espalda baja le recordó cada minuto de la noche anterior. Sonrió. No fue sexo. No fue un reclamo territorial. Él se había rendido. La había dejado que tomara el control. Se sentó en el borde de la cama. Sus pies descalzos tocaron la alfombra suave. Vio una camisa blanca de vestir tirad