Capítulo 87. La cicatriz invisible.
Camila colgó la llamada.
El silencio regresó a la terraza, pero ya no era un silencio de guerra. Era el silencio pesado que queda después de una explosión.
Dejó el teléfono satelital negro sobre la mesa de teca.
Sus manos ya no temblaban. Había escuchado las risas de Hanna y Harper. Había escuchado a Leo balbucear. Su mundo estaba en orden.
Pero el de Arthur no.
Arthur estaba de pie junto a la barandilla, de espaldas a ella, mirando el horizonte infinito del Caribe.
Su postura era rígida. Sus h