Capítulo 81. ¡Suéltalos!
El pasillo del hospital era un manicomio de flashes y gritos de periodistas. Arthur Sterling, aprovechando el caos, envolvió a Victoria y a Nathan con sus brazos, empujándolos hacia la salida con fuerza.
—¡Vámonos! —ordenó Arthur, cubriendo la cabeza del niño—. ¡No mires atrás, Victoria!
Victoria sintió el tirón. Sus pies resbalaron en el piso. Miró hacia atrás, hacia la cama donde Bruno quedaba relegado, herido e inmóvil. Arthur ya estaba cruzando el umbral. Estaban a un paso de salir. A un pa